martes, 7 de febrero de 2017

Luz de rendija




Si quieres, puedes mandar enajenar todas las primaveras.
Imagina la pena de una luz de rendija
que saca pecho un día de julio cualquiera.
La lluvia no es solo para los valientes
ni quedarse es solo de cobardes.
Yo también sentí esa soledad angosta de frío y silencio
en pleno agosto y en pleno abril
y vi morir un montón de deseos bajo mis pies.
Amanecí un día tras otro llamando a la noche por su
nombre
-amante, poeta, furcia, victoria-.
Me ahogué en bares y desamores
y por una extraña razón salí a flote de nuevo.
Perdí amigos. Y llené espacios, otros que no son
sus huecos ni sus vacíos.
He oído tantas veces a mi voz maniatada por las esquinas
que perdí la cuenta de las derrotas,
por eso sé que siempre podré sumar una más
y esperar una menos.
Pero desde esta noche de luz e insomnio
me siento poderosa y afortunada
y todo me parece mucho más sencillo:
tu amor me duele y me ahoga,
simplemente yo no te merezco
y tú no me sacias la sed.
Yo no sé a quién ves cuando me miras
pero solo soy yo.

miércoles, 18 de enero de 2017

Cuando no estás

Cuando no estás
– un mantra de tardes y mañanas desoladas-
pienso en qué podría hacer la vida
para salvarme
o qué podría hacer yo para salvarme
de la vida.

domingo, 1 de enero de 2017

Humanos




Hemos parido un sueño ancestral
en las bocas nuevas de personas nuevas
y hemos mordido la mano
de quien nos dio de comer.
Hemos alcanzado infinitos tan falsos
como líneas de horizonte
y se nos han podrido en las manos más nostalgias
que caricias.
Hemos tapiado con sombras y gritos a nuestros muertos
y los hemos llorado tan poco
que se nos han sublevado.
Hemos vaciado en cunetas y fosas comunes
algunos recuerdos y algunos poetas
y hemos olvidado que no hay olvido posible,
que el amor es la vida y nos perseguirá
donde quiera que vayamos.
Hemos construido una terraza con la virtud y el vino blanco
y nos hemos olvidado de aquel que nos regaló
su mejor consejo.
Hemos violado los colores de las pieles y las banderas
y nos hemos proclamado fervorosos seguidores de aquellos
que no nos calman ni la sed.
Hemos tachado algunos lugares del mapa
a sabiendas de que son nuestras raíces las que nos
gobiernan.
Hemos echado de menos y hemos sido tan cobardes
que no lo hemos reconocido.
También
nos ha salpicado los ojos la primera sonrisa
de un recién nacido, que es una luz universal.
Hemos habitado a nuestros abuelos por dentro.
Y hemos llorado al ver el mar.
Hemos regresado a ese lugar y hemos
renacido.
Entonces la vida debe consistir, a veces,
en acertar
y otras en reconocer nuestros errores
para seguir cometiéndolos.

domingo, 10 de julio de 2016

Allí

video


Yo no quería estar aquí,
en esta orilla del mundo,
en la militancia de la piel a quemarropa,
conmovida por los buitres de la nostalgia
que están deformando mi paisaje.
Yo quería quedarme allí, del otro lado,
ciega, a salvo,
cabalgando sobre nada que no fueran
tus días y tus ganas,
esperando sin querer esperarte -risueños los ojos,
la paz alfiler, tu boca una utopía-.
No me deshago, soy ceniza.
No tirito, solo se me balancea el aire sobre la piel
y revuelve mis miedos.
No lloro, son los recuerdos, que regresan
a tu casa y a tu calle,
y van muriéndose de pena.

miércoles, 22 de junio de 2016

Vuelve a ser enero



He visto tu nombre
hirsuto
vástago de un invierno
que parece que nunca existió
porque no había de llegar.
Como una flor naciendo dentro
de una huella de elefante,
es así como me siento yo: emergente,
compungida, dolorosa. Triste.
Ibas deshaciéndote gota a gota sobre mí,
sobre mi piel permeable. Tanto te derramabas,
tanto,
que fuiste cascada
y pusiste en cuarentena todo mi equipaje.

He visto tu nombre,
que es niebla desarrollada amenazando
todo lo que pienso.
No sé huir mejor del recuerdo,
que es un látigo – antes fue bala-.
Una vez suspiraste mientras me mirabas, yo lo vi.
Estoy cerrando los ojos ahora.
Vuelve a ser enero.

jueves, 5 de mayo de 2016

Nada explica nada

El sábado los leteros (así es como los integrantes de la compañía de Laboratorio de Experimentación Teatral se autodenominan) salieron al escenario partiendo de la premisa de que tenían que pasárselo bien. Además el Teatro Sagarra les acogía con la platea casi llena. Sigue siendo emocionante observar la mayoría de las butacas ocupadas para ver a una compañía local no profesional y encontrarte a amigos y conocidos disfrutando igual que tú de la cultura en tu ciudad.

Los componentes del LET han encontrado el lugar en el que se sienten cómodos y eso lo percibe el público. Ese lugar es la experimentación, en todos los sentidos,  en la búsqueda y el encuentro a través del experimento, en la descontextualización de los textos, en la creación a través de la experiencia. Recuperaron Nada explica nada, una obra que ya habían interpretado  tiempo atrás y a la que sumaron lo adquirido en estos últimos años de trayectoria, dejando claro lo mucho que han aprendido y lo bien que saben aplicar sus conocimientos. En ella, un grupo de personas llegan invitadas a una casa para disfrutar de una velada juntos pero, inexplicablemente, ninguna de ellas es capaz de salir de las cuatro paredes del salón en el que acontece toda la obra. Construida a partir de la lectura del texto de Buñuel El ángel exterminador, esta obra aborda los temas típicos de la vida cotidiana: las convenciones sociales, el egoísmo, la presión propia y externa, la culpa, la cobardía. La evolución de los personajes, que llegan contentos y eufóricos a la casa, es clara, y en todos ellos se hace evidente la demacración con la que acaban, abrazados, en su mayoría, por una locura que nos hace reflexionar sobre el curioso desarrollo de la mente humana, cuán duro e incomprensible es su funcionamiento y qué básicos e indefensos nos volvemos todos en situaciones límite.

En el LET son expertos en representar muy bien ese punto sórdido y sombrío de la degradación y de la absurdez humana, nuestro empeño en complicarnos la vida cuando allí fuera es posible que todo resulte mucho más sencillo. En este caso ese punto enigmático está encarnado por el personaje del mayordomo que actúa de observador objetivo, de manipulador de las escenas y de los personajes con los que juega como un titiritero. A medida que van pasando los días y la comida y el agua escasean, cada uno de ellos ofrece la peor imagen de sí mismo y empiezan a aflorar las tensiones en la casa.

Los chicos del LET, cuya cohesión y sincronía es evidente en el escenario, tocan todos los palos: combinan el teatro, la música y la poesía para hacer sus creaciones. Es destacable el trabajo corporal que hacen los actores, a nivel de movimiento y a nivel de espacio, dan importancia a las coreografías grupales y a la puesta en escena. En todo ello es notable la influencia de su directora, Ana Pérez, profesional de la danza y amante de la sutileza y de la belleza de los pequeños detalles. En Nada explica Nada han potenciado los efectos lumínicos con planos de luz diferentes y han jugado también con los efectos sonoros en una inteligente combinación de música en directo y de potentes pistas grabadas bien usadas para describir y reforzar las escenas que acompañan. Entre todos dan sentido a las acciones y son capaces de enterrar bajo una locura compartida una idea tan simple como la oposición a nosotros mismos.

Es cierto que el texto está sujeto a múltiples interpretaciones y cada cuál puede buscar respuesta a los enigmas de la obra como prefiera. A mí me apeteció reflexionar sobre cómo nos obstinamos a menudo en lo desconocido pensando que no lo es, cómo abrazamos la incertidumbre creyendo que la conocemos, cómo nos abocamos al lado oscuro del miedo. En este Nada explica nada puede que la respuesta fuera muy fácil: nadie podía salir porque nadie lo había intentado. Los que sí que han sabido salirse de esta y con sobresaliente han sido los leteros. En su caso ‘todo explica todo’: todo esfuerzo tiene su recompensa.

lunes, 21 de marzo de 2016

Consell




Disposa de dues copes de vi mig buides
i d’un tresor virulent amagat en el doble sentit
de les nostres mirades enmig de qualsevol conversa.
Retalla dues nits, dues només, d’algún passat
proper i enllesteix la partida.
Vaticina una explosió rendible
allà on tu vetlles per l’equilibri confessable
i expropia de la nostra ciutat –i d’aquesta taula-
qualsevol rastre de confusió.
Buida’t d’equivocacions i torna
amarat de desitjos que mai no es compliran
però que t’ompliran de sentit els dies.